Los sonidos muy fuertes provocan molestias que van desde el sentimiento de desagrado, la incomodidad, estres, hasta daños irreversibles en el sistema auditido.
La presión acustica se mide en desibelios (dB) y los que molestas son los que corresponden a los tonos altos (dB-A). La presión del sonido se vuelve danina a los 75 dB y dolorosa cuando llega a los 120 dB-A. El límite de tolerancia impuesto por la Organización mundial de la salud es de 65 dB-A.
miércoles, 10 de junio de 2009
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