LUGAR Microcentro porteño - Florida y Lavalle
ACCIÓN Invitamos a la gente que pasaba a experimentar un momento de desconección para relajarse y reflexionar, regalábamos un silencio (Shhhhhhhhhh...) en tanto caos, rutina, ruido...
Ofrecíamos que se sentara, se pusiera los auriculares y se tome su tiempo para calmarse y respirar...También ofreciamos una máscara que hacía difusa la visión y aislaba a la persona del movimiento constante de gente que tenía a su alrededor.
HIPÓTESIS Esta sociedad consumista y sumerguida en la dependencia a la tecnología en innovación constante, grita desesperadamente por un silencio* Shhhhhhhhhh...
Poder estar con uno mismo, aislarse del caos constante de la ciudad, de la rutina.
* En nuestro proyecto planteamos el silencio como una metáfora, es una postura conceptual donde silencio es sinónimo de desconección y relajación dentro del caos social y rutinario en el que vivimos.
La gente se acercaba tímidamente...la explicación les gustaba y le interesaba el tema, pero preferían no participar. Los turistas tenían la intención, pero la cámara los asustaba. El 90 % de la gente ni siquiera agarraba los folletos de nuestra mano y pasaban indiferentes, empujando. Tuvimos varias personas que nos contestaron mal, y malhumoradas siguieron su camino. Todo a los apurones, caminando rápido, queriendo llagar a la parada del bondi, al subte, a retiro, lo antes posible... llegar a casa, prender la tele, comer algo e irse a dormir...para mañana seguir la misma rutina. No pudieron darnos ni 1 o 2 minutos de sus 24 hs. cotidianas, para sentarse, relajarse, levantarse y seguir su camino un poco más livianos.
Irónicamente los que aceptaron participar eran los que menos nos esperábamos: 2 estudiantes que salían de cursar sus estudios, un turista de vacaciones, un hombre de pocos recursos, un vendedor ambulante. Contrastando con estos personajes, fuimos rechazados por un político en su recorrida por su campaña (Heller), empresarios y empleados recién salidos de su trabajo y todo tipo de gente que habitualmente transita el microcentro (justamente los que más necesitaban relajarse).
Por otro lado, tuvimos un acercamiento reflexivo con mucha gente, que concordaba y avalaba nuestra propuesta, pero que por una cuestión de timidez o poco tiempo no accedieron a participar.
CONCLUSIÓN La gente no buscaba desconectarse y relajarse dentro de este ámbito. A toda costa queria salir del trabajo y llegar a su casa. Ni 1 minuto de sus 24 horas diarias y rutinarias querían prestarnos como para regalarles un momento de relax, sin pedir nada a cambio.
Salir de su rutina los exlata y molesta. Prefieren quedarse dentro de su espacio conocido, minado de nuevas tecnologias que "hacen más facil la vida", pero que que generan la pérdida de la sensibilidad necesaria como para apreciar las cosas pequeñas. Poder tener la capacidad de aislarse y relajarse, hoy en día es algo raro y hasta se puede decir que es preciado. Vivimos conectados constantemente a la realidad, sin tener la posibilidad de abstraernos de ella ni por un segundo.
La gente prefiere convivir con el caos y su rutina cotidiana, a que arriesgarse probando algo nuevo, dandose cuenta que algo les falta en la vida. Darse cuenta que no tiene tiempo para para un minuto a disfrutar del silencio. Shhhhhhhhhh...
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